Helen Frankenthaler.

Expresionista abstracta de segunda generación. De aquella segunda generación que hizo suya la abstracción pura de la primera y no dudó en romper normas y llevar sus pinturas un paso más allá. Pionera del color field, expandió sus límites poniendo los cimientos del género tal y como lo conocemos hoy día. Pero no sólo revolucionó el color field, en los años 70, sus xilografías hiceron lo mismo en el ámbito del grabado. Fue, además, profesora en Yale, Columbia y Princeton. Y la segunda mujer a la que el MoMA le dedicó una retrospectiva.

Helen Frankenthaler nació en Nueva York el año 1928. Creció en una familia burguesa en la que su padre, juez del tribunal supremo de Nueva York, la adoraba y apoyaba en todo cuanto hacía. Fue este amor incondicional lo que la convirtió en la persona que fue: alguien completamente segura de sí misma.

La felicidad no duró mucho. Cuando apenas tenía 12 años su padre falleció. Los siguientes años de su vida estuvieron marcados por fuertes migrañas y una profunda apatía que tomó forma de fracaso escolar. Su madre, de origen judío, se centró en ayudar a escapar de la Alemania nazi a algunos de sus familiares y no fue consciente de la profunda depresión en la que la niña se encontraba. Cuando por fin se dio cuenta de que algo no marchaba bien, decidió cambiarla de colegio. Gracias a ello, Helen conoció al muralista Rufino Tamayo, y su pasión por el arte y confianza en ella la sacaron del estado en que se encontraba.

Alentada por Tamayo decidió a formarse en arte, por lo que al terminar la escolarización se matriculó en Bennington Collage. Allí, en su último año de formación, abandonó la idea de convertirse en crítica de arte y decidió dedicarse a la pintura. Alquiló un piso en Nueva York junto con una compañera de Bennington y se matriculó en Historia del Arte en la Universidad de Columbia. Pero no llegó a comenzar los estudios. Si quería ser pintora, debía pintar. Y ya no dejaría de hacerlo en los siguientes 60 años.

En mayo de ese mismo año (1950) le encargaron organizar una exposición de obras creadas por alumnas del Bennington Collage, en la que se expuso una de sus obras. Durante la inauguración conoció a Clem Greenberg, crítico de arte y figura central en el mundo del arte, quien sería su pareja sentimental los siguientes 5 años. Tan solo 6 meses después de comenzar su carrera profesional y mudarse a Nueva York, Sam Kootz le pediría que participara en la exposición Unrecognized Talent. Acababa de empezar, pero su trabajo ya era reconocido.

De su relación con Clem Greenberg se ha hablado mucho. Es frecuente oír cómo algunos consideran que Helen se aprovechó de la figura de Greenberg para introducirse en el mundo del arte. Sin duda olvidan que él nunca escribió nada acerca de ella ni de su obra y que eso supuso que su papel como pionera del color field se borrara con el tiempo. También olvidan, convenientemente, que Greenberg dificultó su incorporación a la galería del momento, Tibor de Nagy, con el pretexto de que aun no estaba preparada para exponer su obra.

A pesar de la resistencia del crítico, John Myers, co-propietario de Tibor de Nagy, decidió visitar el estudio de Frankenthaler e incluirla en la «plantilla» de la galería. El año 1951, gracias a la confianza de Myers, Helen expondría en solitario por primera vez. La exposición fue un éxito rotundo, a pesar del venenoso discurso de su novio en su inauguración con perlas como «las mujeres jamás serán grandes artistas». En una época en la que parecía imposible obtener reconocimiento sin el apoyo de Clem Greenberg, y su apoyo a una mujer era impensable, Frankenthaler se labraba una reputación a base de trabajo y talento.

En 1952 Helen rompería las reglas del expresionismo abstracto, rompería con sus limitaciones y se convertiría en precursora del field painting. Pero.. ¿por qué decimos que fue precursora del field painting? Es por su obra Montains and sea. En ella tiñe el lienzo sin imprimación con finas capas de pintura. Pintado en el suelo, al estilo de Pollock, demostró que se podía ir más allá del goteo de pintura de este. Al igual que Pollock no fue el primero en gotear pintura en un cuadro, Frankenthaler no fue la primera en teñir el lienzo sin imprimar; pero sí la primera en crear imágenes potentes, magnéticas, con esta técnica.

 Mountains and Sea. National Gallery of Art, Washington. Helen Frankenthaler Foundation

La creación de un nuevo estilo interesó inmensamente a Clem, quien sin el permiso de Helen, mostró las obras de ella a un grupo de estudiantes de arte. Estos estudiantes se convertirían en poco tiempo en la llamada escuela del field painting de la que Greenberg sería defensor y publicista. Olvidando convenientemente toda mención a Frankenthaler.

A lo largo de su vida Helen expuso en Nueva York, Toronto, Los Ángeles, Detroit, Londres, Berlín… Representó a estados unidos en la bienal de Venecia de 1966, dio clases en prestigiosas universidades: Yale, Columbia, Hunter College, Princeton… Pero no consiguió liberarse nunca de la crítica amarillista. Su vida personal siempre parecía ser más importante que su trabajo.

Sus constantes éxitos se vieron empañados por estúpidas disputas. Si se vió incluenciada o no por su marido, Robert Motherwell. Si su obra se había vuelto demasiado comercial porqué era una de los pocos artistas que conseguían vender su obra. Si tenía demasiada vida social o si se mostraba fría en sus eventos profesionales. Si se había convertido en una mujer arrogante de la alta burguesía al casarse con un banquero…

Helen Frankenthaler falleció en diciembre del año 2011. 60 años de trabajo sin descanso ponen de manifiesto en un sinfín de obras la gran artista que fue.


Foto de portada de Gordon Parks ©, 1956.

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