Toni Morrison.

Mujeres que han recibido un premio Nobel. Marie Curie, Svetlana Aleksiévich, Malala Yousafzai,… ¿me suena una Nobel de química el año pasado? Google me devuelve la respuesta: si por año pasado te refieres a 2018, Frances Arnold. (Así como el Nobel de física de Donna Strickland). Leo el listado de mujeres que han recibido el premio Nobel y reconozco algún nombre más: Doris Lessing, Teresa de Calcuta y Maria Goeppert-Mayer, así como la hija de Marie Curie. De la lista de 54 mujeres… no dice mucho de mí.

Reviso por curiosidad la lista completa. Muchos nombres conocidos: Bertrand Russell, Winston Churchill, Ernest Hemingway, Albert Camus, John Steinbeck, Jean-Paul Sartre, Henry Kissinger, Gabriel García Márquez, Nelson Mandela, Darío Fo, José Saramago, Jimmy Carter, Orhan Pamuk, Barack Obama, Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda, Martin Luther King… la lista sigue.

Hace poco descubrí a Toni Morrison, premio Nobel de literatura del año 1993. Con la reciente crispación ante el asesinato de George Floyd en mayo de 2020, cayó en mis manos el ensayo «El origen de los otros». Es un libro de sólo 57 páginas fruto de unas conferencias en la universidad de Harvard en otoño de 2016. En ellas Morrison reflexiona sobre el origen del racismo y el concepto de raza mismo. Aunque las continuas referencias a sus novelas (que yo desconocía totalmente) en los que explora conceptos complejos como el autoodio o la supremacía racial, se hacen a ratos un poco cargantes, muchas de sus reflexiones son brillantes y necesarias.

Ya en el prólogo Ta-Nehisi Coates nos regala dos ideas geniales. Por un lado que nos excusamos en la genética o en la obra de Dios para explicar la existencia de razas, de forma que si la raza es algo ajeno a nosotros, también el racismo lo es. Y por otro, la idea de que los privilegiados (blancos) jamás renunciaran a su privilegio a no ser que este se vuelva un lujo que no se puedan permitir.

Morrison comienza el libro yendo a los orígenes de la esclavitud. ¿En qué momento convertimos al otro, al diferente, en algo tan lejano que ni siquiera lo consideramos humano?

Sigue avanzando sin miedo a pisar callos hasta llegar a la fascinación por lo exótico. El asombro con el que miramos a una persona creando toda una leyenda fantasiosa a su alrededor, volcando nuestras expectativas de entretenimiento incluso. Eliminando todo rastro de individualidad. La misma fascinación y egoísmo con las que pedimos permiso para tocar un pelo afro.

En definitiva Morrison hace un repaso express de cómo nos enfrentamos al otro. De cómo reforzamos nuestra identidad por contraposición. Del dime de qué presumes y te diré de qué careces. Y muchas otras actitudes que tenemos ancladas en el subconsciente mientras decimos «No, si yo no soy racista…»


Enlace a imagen destacada.

Deja un comentario

Suscríbete a SabáticoFeminismo. Arte. Libros... ¡y mucho más!

¡Suscríbete!

Únete a la familia sabático y sé el primero en leer todas las novedades.

A %d blogueros les gusta esto: