Alexandria Ocasio-Cortez.

La primera vez que oí hablar de Alexandria Ocasio-Cortez fue en enero de 2019, cuando fue noticia por llevar pendientes de aros y los labios pintados de rojo en el juramento de su cargo como congresista de los Estados Unidos. La congresista más joven de la historia de EE.UU., elegida a los 29 años.

También había oído hablar de ella como componente de «The Squad», un grupo de mujeres congresistas (Rashida Tlaib, Ilhan Omar, Aynna Pressley y Alexandria misma) que no dudan en plantarle cara a Trump. Mujeres valientes, fuertes, decididas que rompen el modelo «Hilary Clinton» de mujer política por su edad, su raza, o su religión.

Así que el documental de netflix A la conquista del congreso, llamó rápido mi atención.

Lo curioso de Alexandria es que, al igual que las otras mujeres del documental, no formaba parte del partido Demócrata antes de presentar su candidatura a las primarias. Es elegida por una organización llamada «Brand New Congress» cuyo objetivo principal es regenerar la política americana. Ayudar a «personas normales» a hacer políticas en beneficio de la gran mayoría trabajadora del país. Apartar del poder a personas (hombres, blancos, ricos, heteronormativos) que llevan años acaparándolo y que han perdido el interés en defender los derechos de los americanos de clase media/trabajadora (o quizá nunca lo han tenido).

Netflix nos presenta a Amy Vilela (una madre de Nevada, cuya hija murió como consecuencia de no tener seguro médico), Cori Bush (en lucha contra el racismo desde la muerte de Mike Brown a manos de la policía en 2014), Paula Jean Swearengin (hija de una familia minera en West Virginia, en lucha contra la contaminación en la zona que provoca muertes y enfermedades en todos sus habitantes) y Alexandria Ocasio-Cortez (camarera y barista del Bronx, hija de una trabajadora de la limpieza). Todas ellas decididas, valientes, pero sólo una de ellas lo logró. «Para que una entre, tienen que intentarlo cien» diría la propia Alexandria, poco antes de ganar, ante la derrota de una de sus compañeras.

Al final del documental Ocasio-Cortez comenta que le preocupa el cinismo que puede generar una derrota en un proyecto de este tipo. Cuando lo que demandas es atención sanitaria universal y gratuita, luchas contra el racismo o quieres proteger a tu gente de una muerte segura por contaminación del aire y el agua… Cuando lo que demandas es tan elemental y se te niega… ¿cómo seguir creyendo que un cambio es posible? Por eso la historia de Alexandria me parece tan inspiradora. Porque demuestra que es posible. Aun que haya que intentarlo 100 veces y fracasar.

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