Leonora Carrington.

Me encantan los biopics y he leído bastantes biografías. Nunca me había parado a pensar por qué. Supongo que el hecho de que personas reales se salgan del camino establecido y consigan cosas alucinantes me hace creer que todo es posible. Me generan una admiración/motivación que me hace sentir invencible. Supongo que por eso me parece tan importante conocer historias de mujeres increíbles. De mujeres reales que hicieron cosas extraordinarias.

Leonora Carrington fue una avanzada a su tiempo. O eso decimos cuando analizamos su vida con las gafas del siglo XXI. Pero ella nunca tuvo interés en transgredir, tan solo en vivir la vida con sus propias normas. Odiaba las etiquetas, y siempre encontraba la manera de salirse del molde, de no caer en lo que se esperaba de ella.

Faltan pocos días para el noveno aniversario de su muerte y una vocecita impertinente me susurra al oído: «¿Será el 2021 el año Leonora Carrington?». Quizá en México sí. Vivió allí la mitad de su vida y llegó a ser muy querida y admirada.

El libro del que hoy os hablo se llama Leonora Carrington. Una vida surrealista. Si habéis llegado hasta aquí y no sabéis quién es Leonora Carrington, diré que fue una niña criada en la alta burguesía británica. Rechazó una vida cómoda, cito textualmente: de «joven de sociedad, decorativa, y luego esposa obediente» y escapó a París. Amaba pintar y allí comenzó una gran carrera como artista surrealista.

Su vida fue difícil. Huyó de su familia. De la guerra. De la enfermedad mental… Vivió en Francia, en España, Portugal, EE.UU, México… Conoció a artistas, escritores, marchantes de arte, fotógrafos… y no dudó en abandonar sus influencias cuando sentía que allí no encajaba. Aunque aquello perjudicase su carrera.

Es interesante ver cómo en todas las relaciones de su vida Leonora rechaza ser lo que se espera de ella. Como mujer, como madre, como artista, como amante… No quiso ser musa del grupo de surrealistas al que frecuentaba: ella quería crear. Rechazó una relación amorosa que la absorbía en pro de mayor tiempo y libertad para pintar. Rechazó publicitar su obra y caer en los convencionalismos de mecenas y galeristas, rechazó periodistas y fotógrafos.

El diario The Times dijo de su virtuosismo técnico que era tan bueno como el de una artista renacentista o flamenco. En sus cuadros podemos ver un mundo fantástico propio. Nutrido por la mitología céltica y su formación religiosa cristiana. En ellos Leonora pintaba el mundo tal y como ella lo sentía. Además de pintar, esculpía y escribía.

Si queréis entender mejor sus cuadros, en el libro se dan algunas claves (autobiográficas) para comprender mejor su universo creativo. Estas son algunas de las obras comentadas en el libro:

Algunas de mis citas favoritas del libro:

«Nunca había buscado complacer a los demás: no perdía tiempo en eso, y pensaba que la apartaba de las cosa importantes de la vida, que era serle fiel a su curiosidad sobre las ideas y sobre el arte«

«Es la historia del poder adquisitivo y la experiencia de los hombres frente al poder de la sexualidad y la juventud femeninas. Es la historia de la idea surrealista de la feme-enfant o mujer-niña, capaz de inspirar grandes obras de arte, pero de la que jamás se esperaba que creara nada«

«La seguridad, bajo cualquier circunstancia, es una ilusión«.

«Su idea del matrimonio está más extendida entre los hombres que entre las mujeres: lo veían como algo que era parte de sus vidas, pero ocupaba un espacio moderado, y no podía ni debía interferir en esa otra parte de ellas que dedicaban a las ideas y el arte«

«Disfrutaba de la oportunidad de hablar con alguien cuya vida, al igual que la suya, se basaba en la creencia de que la realidad era algo más amplio que el aquí y el ahora«.

«Pasó toda su vida buscando y estaba convencida de que buscar equivalía a no descartar nada ni nadie«

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